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Diseño de impermeabilizaciones – Condiciones climáticas

Diseño de impermeabilizaciones – Aspectos a considerar 

Las técnicas de construcción han sido desarrolladas a través de generaciones con formación artesanal de los oficios que intervienen en su realización. Su buena aplicación está acotada por:

  • las condiciones climáticas del ambiente que rodea la edificación,
  • los recursos disponibles para su ejecución y mantenimiento posterior,
  • las tareas de mantenimiento requeridas durante su vida útil y
  • las características físico-químicas de los materiales disponibles.
 
 

Condiciones climáticas a tener en cuenta en el diseño

Nuestro país, por su diversidad de climas, exige la adaptación de las técnicas constructivas a las condicionantes climáticas de las diferentes zonas bioambientales.  

Clima durante la construcción de la estructura

Algunos factores climáticos que se manifiestan durante la construcción de la estructura y del sustrato de apoyo de la aislación hidráulica limitan los productos y sistemas  de impermeabilización a utilizar.

Es importante considerar las temperaturas extremas en prevención de las deformaciones posteriores de dilatación y contracción de la estructura que se transmitirán a la aislación. También la susceptibilidad térmica del producto aislante condicionará su elección. Estos datos permitirán el diseño de las juntas de dilatación necesarias.

La ocurrencia de lluvias o mismo de rocío, condicionan la humectación del sustrato, con anterioridad a la colocación de la impermeabilización. Debe dejarse secar para eliminar la posibilidad de aparición de ampollas. 

Clima de servicio

Conjuntamente con las condiciones de funcionalidad del recinto, hay factores del clima que influyen en la elección de la aislación hidráulica.

La información necesaria para la realización de una impermeabilización eficiente en un techo, incluye:

  • Ambiente exterior
    • La temperatura, humedad relativa, radiación solar, dirección preponderante e intensidad del viento de verano e invierno.

      La Recomendación CIRSOC 107 “Acción Térmica Climática sobre las Construcciones” y la norma IRAM 11603:1996 “Acondicionamiento térmico de edificios. Clasificación bioambiental de la República Argentina” brindan valores estadísticos de agentes climáticos a tener en cuenta para cada zona bioambiental definida.

    • La frecuencia media y volumen de las precipitaciones pluviales, rocíos, heladas, granizo y nevadas.
 
  • Ambiente interior
    • La temperatura ambiente interior definida entre 18 y 24ºC, como valores característicos que en términos generales, se consideran para un ambiente interno confortable.
    • La humedad relativa entre 30% y 70% en forma de vapor de agua en los recintos, de acuerdo con el uso.
 

De todos ellos se determinará la mayor o menor exigencia de impermeabilidad del sistema constructivo a adoptar, y su elección se hará (entre otros factores) en función de su degradación o envejecimiento y resistencia mecánica sometido a dichas solicitaciones climáticas. 

Diseño de juntas de dilatación 

Analicemos un caso de temperaturas extremas sobre un contrapiso de pendiente: 

Las condiciones climáticas extremas a las que pueden estar sometidos los materiales que conforman un edificio, se manifiestan preferentemente con altas temperaturas de verano y bajas temperaturas en invierno.

Esto significa que, por ejemplo, a través del techo pasará intenso calor del exterior hacia el interior en verano y a la inversa en el invierno, con ambientes climatizados que pierden temperatura hacia el exterior. 

Para tener en cuenta los efectos que estas características ambientales internas y externas provocan sobre los materiales del techo, disponemos del coeficiente de dilatación térmica de los materiales; éste mide la dilatación (o contracción) que se manifiesta en un elemento constructivo de este material, expresado en milímetros por cada metro y por cada grado Celsius de diferencia de temperatura. 

Tomando en este caso un contrapiso de hormigón como terminación expuesta, el coeficiente de dilatación térmica del hormigón es de 0,012mm/m ºC. Es decir que este contrapiso del techo sometido a una diferencia de temperaturas exteriores entre el verano (50ºC) y el invierno (0ºC); en 10 metros de longitud, dilatará (o contraerá) 5,5mm. 

5,5mm que tendremos que permitirle “moverse” a dicho contrapiso.  

Esta movilidad solamente del contrapiso, la debemos aportar construyendo juntas de dilatación adecuadamente distribuidas. Este valor puede variar (aumentar o disminuir) de acuerdo a la terminación elegida; color y textura de la superficie expuesta.  

En definitiva, nuestro contrapiso, así como todo elemento de la construcción expuesto a la intemperie es diseñable para mejorar su comportamiento a las solicitaciones climáticas del lugar. 

Ing. María Elena Berzobohaty

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