Esta humedad queda encerrada entre la barrera de vapor o la losa y la nueva impermeabilización sin poder filtrar hacia abajo o evaporarse por la superficie. Incluso en momentos de altas temperaturas puede, convertida en vapor, aglobar y despegar las membranas recién colocadas.
Para su eliminación deben colocarse ventilaciones de contrapiso, que le permitan evaporar el agua contenida.

Estos conductos de ventilación pueden materializarse con caños de fibrocemento o de plástico de 4” (pulgadas) de diámetro. Deben tener un sistema de cierre superior que por forma asegure la circulación de aire, pero no ingrese agua de lluvia, especialmente cuando llueve con fuertes vientos, por ejemplo en forma de sombrero chino.
Para asegurar la aireación de las capas ubicadas debajo de la impermeabilización, su base metida en el techo, puede tener forma dentada de apoyo y/o perforaciones en su cuerpo siempre, por debajo del nivel de la impermeabilización.
Estos elementos se colocan centrados respecto de cuadrículas de aproximadamente 16m² o las cuadrículas formadas por las juntas de dilatación.
La membrana deberá colocarse en correspondencia con estos elementos con refuerzos, de igual forma que para otros conductos pasantes.
Pasado un tiempo razonable, según la época del año de construcción, de acuerdo a la cantidad de agua contenida, del clima, pueden retirarse reponiendo el contrapiso y la impermeabilización con refuerzos sobre la impermeabilización renovada.
-Ing. María Elena Berzobohaty